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martes, 25 de abril de 2023

Hace 69 años hablaba Juan Perón.

 



Clausura de la Campaña Electoral

25 de Abril de 1954

Compañeros:

El 24 de febrero de 1946, el pueblo argentino reconquistó el ejercicio de sus derechos electorales, pues, con anterioridad, al fraude se agregaba una limitada representación ciudadana. Los padrones de 1946 incluían solamente 3.950.000 ciudadanos, es decir, que apenas votaba el 25 por ciento de la población, y el gobierno peronista ha agregado a esos registros a 5.350.000 ciudadanos, figurando en primer término la mujer, olvidada hasta entonces de las decisiones electorales; los suboficiales del ejercito; el clero regular; la ciudadanía de tres provincias nuevas, de todos los territorios y de las poblaciones argentinas de las tierras australes. En estas elecciones votarán 9.300.000 ciudadanos, cantidad que supera el 50 por ciento de la población total.

El gobierno del movimiento nacional peronista, desea asegurarse de esta manera que constituye real y verdaderamente un gobierno del pueblo.

Los gobiernos que trabajan para el Pueblo no temen jamás a la voluntad del mismo pueblo. Por eso tratamos de lograr la más fiel expresión; de esa voluntad. Preferiríamos que el pueblo nos hiciese pagar, con su abandono, los errores que pudiésemos haber cometido, antes que gobernar sin el respaldo poderoso que es la fuerza popular que nos viene acompañando desde 1946, cada vez con mayores multitudes y con un afecto cada vez mas firme, porque arraiga en una conciencia social también mas sólida.

En el parágrafo siguiente de su discurso el .general Perón, en su carácter de presidente de la Nación, dió normas para toda la ciudadanía, y recordó que en otras ocasiones impartió esas normas unicamente para el Movimiento Peronista:

En esa oportunidad -explicó el orador- deseo que estas normas cívicas para el acto comicial sirvan para todo el electorado, pues ya he advertido que los adversarios del gobierno van adoptando nuestros sistemas.

Comenzó la explicación de esas normas subrayando que votar es un derecho y que los derechos no se discuten: se defienden.

Después de referirse a la necesidad de no omitir ningún sacrificio para depositar el voto, y de imanifestar que nadie debe excusarse, pues los que no votan son indignos de participar en la felicidad y en la grandeza común que ambicionamos consolidar, indicó:

Dar por descartada la victoria de la mayoría no exime a nadie del cumplimiento de ese derecho.

El voto que apoye a la mayoría contribuirá a fortalecer sus decisiones. El que apoye a la minoría -por "negativista" que ella sea- vale más que una voluntad ausente en el comicio, pues cuando todos los ciudadanos de una nación se interesan por el bien común, esa nación está salvada y puede mirar tranquila el porvenir.

A continuación el general Perón advirtió a todos acerca de la necesidad de informarse previamente del lugar del comicio, cuidar que las boletas no contengan marcas ni perforaciones, no efectuar borratinas, votar las listas íntegramente, ya que, descontado el apoyo del pueblo, el gobierno nacional y los provinciales deben consolidar su labor orgánica. Agregó que por una razón que no es de política, sino que es una "razón de Estado", solicitaba a todos aquellos decididos a votar por el Movimiento Peronista que lo hagan por listas íntegras, sin borrar ni añadir un solo nombre.

Expresó que a fin de que en este orden de cosas no haya confusiones, se daría lectura a las listas completas de candidatos del Movimiento Peronista, tarea que de inmediato cumplió un locutor actuante en la asamblea.

Finalizada la lectura de los nombres de los candidatos, el general Perón reanudó su exposición, formulando una serie de advertencias y recomendaciones para el acto comicial. Señaló que las boletas pueden ser marcadas en el cuarto oscuro con mala fe por algún mal ciudadano perteneciente a los partidos que practicaron el sistema del fraude, razón por la cual es conveniente -indicó-que cada ciudadano lleve su boleta de votante.

Agregó que la libreta de enrolamiento o cívica debe ser puesta en lugar seguro, a fin de evitar sustracciones con fines fraudulentos. En el momento de votar no debe ser entregada a otro que no sea la autoridad de la mesa, que será quien luego la restituya.

Cada ciudadano tiene no sólo el derecho sino la obligación legal de denunciar a quienes compren o a quienes vendan o hayan comprado o vendido libretas de enrolamiento o cívicas.

Mientras un ciudadano actúe en el ejercicio de su derecho electoral, no deberá usar distintivos partidarios ni emitir opiniones que identifiquen su filiación política. Las autoridades partidarias deben cuidar permanentemente el desarrollo de los comicios, denunciando cualquier irregularidad al Ministerio del Interior.

También destacó que la mujer argentina, gracias a la organización eficiente del partido Peronista Femenino, sabe ya cómo debe cumplir con su deber electoral y puntualizó que ella merece por parte de todos los ciudadanos electores la más amplia colaboración a fin de que ningún inconveniente dificulte su acceso al comicio.

Seguidamente aconsejó que con anterioridad al comicio el ciudadano no debe concurrir a ninguna fiesta, procurando permanecer en su domicilio y, a la vez, debe denunciar cualquier inconveniente que se le opusiere en el ejercicio de su derecho electoral.

Asegurarse-prosiguió-el medio de transporte; no beber alcohol y evitar toda clase de incidentes que puedan privar de libertad al ciudadano.

Si el patrón le cierra la tranquera con candado, rompa el candado o la tranquera o corte el alambrado y pase a cumplir con la Patria. Si en vez de cerrarle los caminos del comicio quiere ganar su voto con favores llevándolo con él en su coche, acepte la invitación, pero en el cuarto oscuro haga usted su voluntad votando por el partido de sus ideas y no por el partido de su patrón.

Cuando no haya automóviles o camiones que faciliten su acceso al acto electoral, concurra a votar a pie o a caballo, o en cualquier otra forma, pero no retroceda ante nada.

Destacó luego el general Perón que en el acto comicial debe exigirse el respeto que merece la dignidad del ciudadano, no permitiéndose que sea puesta en tela de juicio la honradez de su conducta.

Recordó finalmente que la responsabilidad como ciudadano elector no termina en la emisión del voto, pues debe considerarse una obligación asegurarse de que puedan votar los familiares, amigos y conocidos, recordándoles y facilitándoles el acceso al comicio.

En lo que respecta a los dirigentes, señaló que el día de la elección deben consagrarlo totalmente al cumplimiento de sus funciones partidarias, atendiendo a los ciudadanos que necesiten consultarlos y cuidando todos los detalles propios del acto comicial.

El general Perón terminó su alocución expresando:

Nuestro Movimiento se empeña en una nueva batalla electoral fácil, pero que debe servirnos de gimnasia para mantenernos en permanente actitud combativa.

Desde los días de nuestros triunfos augurales del 17 de Octubre y del 24 de febrero, no hemos dejado de organizarnos y de capacitarnos. Esta nueva elección pondrá en evidencia esa organización y esa capacidad.

Nuestra generación justicialista enfrenta a la reacción que pretende retrotraer la historia de una época superada por nuestros hombres y por nuestros tiempos. Espero de todos y cada uno el esfuerzo decidido e inteligente para el triunfo aplastante de nuestros ideales.

El bienestar del pueblo nos impone a todos el sacrificio de luchar por su consolidación definitiva. El porvenir de la Patria bien vale nuestra decidida actitud de su defensa.

Para nosotros no se trata de vencer en una elección mas. Queremos aplastar definitivamente en comicios puros y limpios a la reacción anacrónicamente organizada a base de caudillos sin calidades ni cualidades para invocar la representación de nuestro pueblo y de nuestro tiempo.

Que cada uno sepa cumplir con su deber de argentino y de peronista.

 


jueves, 12 de septiembre de 2019

Perón y un concepto sobre las riquezas naturales




"PRESERVAR LAS RIQUEZAS NATURALES".

Un país rico con una población indolente corre riesgo de que sus riquezas naturales se pierdan o, lo que es más grave, vayan a aumentar la potencia económica de otros países. Si esto ocurre, se produce la peligrosa situación de caer en servidumbre y que la independencia política no vaya acompañada de la independencia económica.
Habla Juan Domingo Perón en el día del petróleo. Septiembre 12 de 1947.-

miércoles, 17 de julio de 2019

Perón le escribía al dirigente obrero Norberto Vázquez hace 56 años




Carta al Sr. Don Norberto Vázquez 17 julio de 1963.

Escrito por Juan Domingo Perón.

San Sebastián, 17 julio, 1963.

Señor Don Norberto Vázquez

Avellaneda

Mi querido compañero:

No he deseado que el Dr. Valotta regresara sin llevarle mi más afectuoso saludo. He conversado largamente con él y le llevará de viva voz mi pensamiento.

Pienso que Ustedes, los hombres jóvenes del Movimiento, tendrán en la nueva etapa de la lucha que se inicia, una acción decisiva y preponderante. Por eso me interesa en especial modo su acción en el gremio de la carne, tan importante para nosotros y tan poco afortunado en la acción de algunos de sus dirigentes. Su estado actual se presta para que la nueva generación de dirigentes tome con decisión y energía la direc­ción del mismo, en forma de mejorar su conducción y acción peronista que, si jamás pudo ponerse en duda en la base, en mucho ha sido neutralizado por la lucha despiadada y negativa entre sus propios dirigentes.

Un gremio, donde sus dirigentes se gastan en hechos instintivos y negativos, no tiene sino que perder. Es lo que ha venido sucediendo en la Carne, donde tanto nuestros enemigos como los comerciantes, han sacado ventajas de las peleas entre Cardoso y Escalada y luego otros.

Yo pienso que, en este sentido, hay que hacer algo y Ustedes, los dirigentes jóvenes, tienen la palabra y tienen la acción.Es indudable que en la etapa de la nueva lucha que se inicia necesitaremos más que nunca de la perfecta cohesión de las organizaciones sindicales en general y de la lucha en particular. Usted, que a pesar de su juventud tiene ya experiencia suficiente, puede desarrollar una intensa acción en este sentido.

No deje de mantener contacto con la compañera Delia Parodi en forma personal. Ella le imformará en detalle. Creo que las cosas se pondrán cada día mejores y que es necesario preparar la masa en forma que sean las bases las que presionen. Como decía Sócrates, no hay que olvidar que el tábano que pica al noble caballo, lo mantiene despierto. Los dirigentes de los altos organismos sindicales necesitan también del tábano.

Un gran abrazo. ¡Adelante con "Acción Positiva"!

Firmado: Juan Perón.

martes, 30 de abril de 2019

Hace 45 años Perón le hablaba a los trabajadores argentinos




PERON HABLA A LOS TRABAJADORES 30 de ABRIL de 1974

DISCURSO DEL
PRESIDENTE DE LA NACION
AL INAUGURAR EN LA CGT
LOS CURSOS DE CAPACITACION
A NIVEL SUPERIOR
30 de ABRIL de 1974


Compañeros:

Es para mí una inmensa satisfacción poder iniciar desde esta tribuna los cursos de capacitación para la conducción superior de la organización sindical argentina.
Siempre he sostenido que las organizaciones sindicales no valen sólo por el número de cotizantes, sino más bien por la calidad de los dirigentes que la conducen y las encuadran,
De esta manera, hablar de las escuelas sindicales es hablar de la cualificación, de la dirección y conducción de los gremios adheridos a la Confederación General del Trabajo.
Han pasado ya treinta años de cuando por primera vez pronuncié estas mismas palabras en la primitiva Confederación del Trabajo, entonces pequeña y sin una organización suficiente; pero el transcurso de estos años ha permitido observar, no solamente la organización multitudinaria de los trabajadores argentinos, sino también la sabiduría y prudencia de sus dirigentes, formados en las escuelas sindicales que funcionaron durante los diez años de nuestros primeros gobiernos.

FACTOR PARA LA CONDUCCION

Una escuela sindical está destinada a dar a la organización el factor más importante para su conducción acertada.
El aspecto cuantitativo lo da el número que hoy conocemos
y que aglutina casi totalmente a la clase trabajadora argentina.
El aspecto cualitativo lo da, precisamente, la calidad de los dirigentes que conducen y encuadran a esas organizaciones.
En ese sentido, acabamos de rendir homenaje a un gran
dirigente sindical: el compañero Rucci, que murió en su puesto de combate, sacrificándose por mantener incólumes los principios sobre los cuales pusimos la piedra fundamental de una organización que, en la comunidad argentina, representa un modelo y un ejemplo que todos deben imitar. •
Esos son los dirigentes que deben salir de nuestras organizaciones escolásticas. Es indudable que el conductor no se hace, el conductor nace; por eso, una escuela del aspecto conductivo de las organizaciones debe utilizar, preferencialmente, los hombres que por sus valores intelectuales y morales, surgen de la propia masa.
Sería inútil reclutar ni a los más sabios ni a los más jóvenes para prepararlos; en consecuencia, estaríamos, quizás, perdiendo el tiempo.
Esta es una escue1a para dirigentes ya formados, esos dirigentes que sólo han fluido de la propia masa, a raíz de sus valores personales. Esos son los dirigentes de la conducción.

LA CONDUCCION
El conductor, en cualquiera de sus aspectos, es siempre un hombre que no sólo ha cultivado la capacidad de acción, sino también los valores morales que 1c dan la autoridad que necesita para conducir.
La conducción de la clase trabajadora no es un mero acto administrativo sino que es, precisamente, la aplicación de los principios orgánicos y de acción que rigen la actividad de los hombres que están destinados a realizar algo por el país y por la clase trabajadora. Es inútil la charlatanería de los que normalmente están siempre en contra de la realidad y de la verdad, de esos teóricos o especuladores que abundan como excrecencias malditas en todas las organizaciones de la vida.
Señores: durante los últimos treinta años hemos observado en nuestras organizaciones sindicales la presencia de muchos de estos falsos apóstoles, que han ido quedando en el camino despreciados y vilipendiados, como lo merecieron.
No se improvisan  los dirigentes cuyos valores morales e intelectuales los capacitan para la conducción. Los que llegan a ella es por que tienen valores rea1les, y quienes los discuten son, precisamente, aquellos que en los hechos y en la acción de todos los días, no han sido capaces de demostrar semejantes valores.

LA ORGANIZACION ARGENTINA
Compañeros:

He recorrido casi todo el mundo y he intercambiado opiniones con los trabajadores de la mayoría de los países que he visitado. Indudablemente, no he encontrado en ninguna parte del mundo una realidad organizativa como la que tienen los trabajadores argentinos.
Esta es una virtud que se premia con los resultados que observamos todos los días, en todas las actividades de la República.
Hoy más que nunca, cuando la clase trabajadora, interviniendo directamente en la acción de gobierno, alcanza un pacto social que a través de un esfuerzo y a veces de un sacrificio de todas las fuerzas activas del país, posibilita recomponer una situación caótica que hemos recibido y que debemos reparar y reconstruir indefectiblemente, comenzando por el hombre, que es el valor decisivo de los tiempos.
Nosotros podemos tener una absoluta seguridad de que si nuestros dirigentes de la conducción asimilan las enseñanzas que se impartirán en estos cursos, se capacitarán altamente para la función que les compete.
No es que vayamos a formar dirigentes. Vamos a darles armas a esos dirigentes. para que sean más capaces en todas las ocasiones. Vamos a cultivar esa materia gris, sin la cual la vida no tiene norte ni tiene timón.
Estamos observando en el panorama argentino, a todos esos sabios sueltos e intelectuales ignorantes que quieren arreglar las organizaciones que ya están arregladas.

LOS QUE NO TIENEN CABIDA
Cuando se alcanza un grado orgánico, como el de la clase trabajadora argentina, esos tontos no tienen cabida en ninguna parte.

Es por eso que inicié estas palabras diciendo que tengo una inmensa satisfacción en dar este puntapié inicial a la marcha de una institución escolástica de los gremios, que ha de formar no solamente conciencias morales, sino también capacidades intelectuales para desempeñarse mejor en la tarea que incumbe a la conducción. También -como dije antes  no vamos a dar dirigentes; vamos a perfeccionarlos, porque si el dirigente nace, también el trabajo puede convertirlo en genio.
Si la conducción genial nace con el individuo, no es menos cierto que el genio también es trabajo.

VALORES MORALES
Trataremos de poner en las cátedras a los mejores hombres que tengamos. Ésos mejores hombres no son precisamente, los que más saben sino los que más valores morales poseen. Porque en el hombre, lo importante es que sea bueno.
Si ese hombre es bueno, hay que darle todas las armas, y si es malo, hay que quitárselas, porque no servirán sino para hacer daño a sus semejantes.
Esta escuela sindical, que nace como organismo superior de la conducción de nuestra organización gremial, tiene la tremenda responsabilidad de formar esos hombres buenos, de seleccionar lo mejor que tengan y de colocar a su frente a la intelectualidad necesaria, que esté calificada con un profundo sentido moral, sin lo cual no vamos a llegar a grandes resultados.
Creo, simplemente, que se trata de formar hombres y para eso la escuela es simple. Hay que tomar al hombre y formarlo en las virtudes que lo califican mejor y 'luego enseñarle todo lo que se puede enseñar para que él, no solamente lo realice, sino que lo transmita a sus semejantes y a sus subordinados.
A esa escuela de jefes -porque es superior- hay que adicionarle las demás escudas sindicales para formar los almácigos de dirigentes de encuadramiento, los que están en contacto diario con la masa; esos que se han ido formando a fuerza de dolor y sacrificio, para conducir a sus compañeros. Es a ellos a los que hay que ayudar también, transmitiéndoles, por los dirigentes ya formados, la escuela que ha de servir de ejemplo para el futuro de las organizaciones gremiales.

UNIDAD EN LA LUCHA
No se puede pensar en la estabilidad de una organización cuyos dirigentes de conducción y de encuadramiento no tengan una concepción única que permita también una absoluta unidad de acción en la lucha y en el trabajo de todos los días.
Compañeros: Para terminar con estas palabras, que son más que nada un deseo y una aspiración que nace de lo más profundo de mi corazón, quiero decirles algo a aquellos que actuarán en los cursos, en la enseñanza y en la dirección de la escuela sindical: si se forma una escuela seria, sincera, donde se trabaje fervientemente por adquirir los conocimientos necesarios para una mejor conducción, podemos descansar tranquilos sobre su responsabilidad, porque sabemos que han de cumplir totalmente la misión que se les encomiende.
Al iniciar los cursos, deseo que se acuerden siempre de cuanto venimos diciendo desde hace treinta años: todo lo que sea esfuerzo y sacrificio para una organización unida y solidaria, es la función primordial que ha de caracterizar a la organización de la clase trabajadora. Si eso se realiza, podemos desde ya descontar el éxito, que les deseo de todo corazón

viernes, 2 de noviembre de 2018

Se cumplen 62 años de la designación de Cooke como su delegado por parte de Perón




Carta a John William Cooke (02 de noviembre de 1956)

Escrito por Juan Domingo Perón.

Al Dr. John William Cooke

Buenos Aires

Por la presente autorizo al compañero doctor don John William Cooke, actualmente preso por cumplir con su deber de peronista, para que asuma mi representación en todo acto o acción política. En este concepto su decisión será mi decisión y su palabra la mía.

En él reconozco al único jefe que tiene mi mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas organizadas en el país y en el extranjero y sus decisiones tienen el mismo valor que las mías.

En caso de fallecimiento, delego en el doctor don John William Cooke el mando del movimiento.

En Caracas, a 2 días de noviembre de 1956.

Firmado: Juan Perón

martes, 1 de mayo de 2018

Hace 66 años Perón le hablaba a los trabajadores, en Plaza de Mayo




DISCURSO EN EL DÍA DEL TRABAJADOR EN PLAZA DE MAYO 
Juan Domingo Perón 
[1 de Mayo de 1952]


Compañeros:
Desde hace tiempo vengo diciendo que está llegando la hora de los pueblos. Y me siento inmensamente feliz frente a esta grandiosa asamblea, porque observo que este pueblo es digno de esa hora y porque veo que este pueblo está capacitado para realizar lo que esa hora impone a los países.
Los hombres que, como yo, viven solamente para el pueblo, necesitan de esa solidaridad. Por eso siempre que yo he hablado al pueblo, más que órdenes, he impartido consejos. Un presidente que aconseja, más que presidente es un amigo, y eso es, precisamente, lo que yo quiero ser de mi pueblo: un amigo. Cumpliendo siempre la primera verdad establecida en nuestro catecismo peronista, que dice que la verdadera democracia consiste en que el gobierno haga solamente lo que el pueblo quiere y defienda un solo interés: el del pueblo.
Yo no tengo dudas de que cada uno de ustedes sabe que acepté el sacrificio de una segunda presidencia confiando solamente en que la Providencia habría de permitirme completar una obra que en la primera presidencia no pudo ser completada. Y la acepté, por sobre todas las cosas, porque tenía la convicción absoluta de que este maravilloso pueblo argentino, lo mejor que tenemos en esta patria tan querida, habría de poner el hombro a esa realización y dar su apoyo.
Compañeros: Lo que más pesa para los hombres de conciencia es la responsabilidad, nadie puede imaginar el peso ciclópeo de la responsabilidad de realizar, con bien, los destinos del pueblo y los destinos de la Patria. pero ese inmenso peso de la responsabilidad puede repartirse proporcionalmente cuando se gobierna un pueblo conciente de esa responsabilidad, anhelante de cumplirla hasta en el más humilde acto de su vida privada. Sin ese apoyo ningún gobernante podrá realizar cumplidamente sus designios, ni ningún hombre de la tierra podrá realizar los anhelos ni la felicidad de su pueblo. Por esa razón, desde que estoy en el Gobierno vengo reclamando la ayuda de cada argentino, porque cuando me eligieron y me hicieron responsable de los destinos de la Nación, cada uno de los que me votó compartió conmigo la responsabilidad al haberme designado.
Compañeros: Esto es lo único que he reclamado y reclamo del pueblo de la República. Miles de salvadores llegan siempre hasta los gobernantes. Todos proponen medidas para salvar a la patria; pero, señores, ese es un síntoma de ignorancia y de ineptitud. A la patria la salva una sola entidad: el pueblo. Las patrias se salvan o se hunden por la acción de sus pueblos. Los hombres que tenemos la responsabilidad del Gobierno, sin el pueblo somos ineficaces, inoperantes e intrascendentes.
Hace pocos días dije al pueblo de la República, desde esta misma casa, que era menester que nos pusiéramos a trabajar concientemente para derribar las causas de la inequitud creada a raíz de la especulación, de la explotación del agio por los malos comerciantes.
En esto, compañeros, ha habido siempre falsos mirajes producidos por los intereses. El que no quiere molestarse en nada dice que el Gobierno haga bajar los precios: el comerciante que quiere robar dice que lo que corresponde es dejar los precios libres. En esto, cada uno trabaja en cierta medida por su cuenta. He repetido hasta el cansancio que en esta etapa de la economía argentina es indispensable que establezcamos un control de los precios, no sólo por el gobierno y los inspectores, sino por cada uno de los que compran, que es el mejor inspector que defiende su bolsillo. Y para los comerciantes que quieren los precios libres, he explicado hasta el cansancio que tal libertad de precios por el momento no puede establecerse; bastaría un rápido análisis.
(Se oye una explosión)
Compañeros: Estos, los mismos que hacen circular rumores todos los días, parece que hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba.
(En estos momentos se oye otra explosión).
Ustedes ven que cuando yo, desde aquí, anuncié que se trataba de un plan preparado y en ejecución, no me faltaban razones para anunciarlo.
Compañeros: Podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan con la suya, y de esto, compañeros, yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de ir individualizando a cada uno de los culpables de estos actos y les hemos de ir aplicando las sanciones que les correspondan.
Compañeros: Creo que, según se puede ir observando, vamos a tener que volver a la época de andar con el alambre de fardo en el bolsillo.
(La multitud aclama: Perón, Perón, Perón y dice ¡Leña! ¡Leña!).
Eso de la leña que ustedes me aconsejan ¿por qué no empiezan ustedes a darla?
Compañeros: Estamos en un momento en que todos debemos de preocuparnos seriamente, porque la canalla no descansa, porque están apoyados desde el exterior.
Decía que es menester velar en cada puesto con el fusil al brazo. Es menester que cada ciudadano se convierta en un observador minucioso y permanente porque la lucha es subrepticia. No vamos a tener un enemigo enfrente: colocan la bomba y se van. Aumentan los precios y se hacen los angelitos. Organizan la falta de carne y dicen que ellos no tienen la culpa. Al contrario, por ahí, en un diario, sacan un artículo diciendo que ellos, en apoyo del Gobierno, quieren que venga la carne, pero la carne no viene.
Todo esto nos está demostrando que se trata de una guerra psicológica organizada y dirigida desde el exterior, con agentes en lo interno. Hay que buscar a esos agentes, que se pueden encontrar si uno está atento, y donde se los encuentre, colgarlos en un árbol.
Con referencia a los especuladores, ellos son elementos coadyuvantes y cooperantes de esta acción. El gobierno está decidido a hacer cumplir los precios aunque tenga que colgarlos a todos. Y ustedes ven que tan pronto se ha comenzado, y el pueblo ha comenzado a cooperar, los precios han bajado un 25 por ciento. Eso quiere decir que, por lo menos, estaban robando un 25 por ciento.
Han de bajar al precio oficial calculado, porque eso les da los beneficios que ellos merecen por su trabajo. No queremos ser injustos con nadie. Ellos tienen derecho a ganar, pero no tienen derecho a robar.
Sé también que algunos empleados públicos, inspectores y algunos funcionarios pueden estar complicados en esas maniobras. Si esto sucede, no he de tener inconveniente en entregarlos a la justicia en el mismo momento que se lo compruebe; pero, compañeros, quiero decirles que las organizaciones, nuestros partidos políticos y cada ciudadano de la República tienen en estos momentos la responsabilidad de enfrentar con hombría y con decisión todo ataque llevado subrepticiamente a la República. El Gobierno, el Estado y el Pueblo unidos son invencibles, sólo falta que nos decidamos a realizar.
Yo puedo asegurar, compañeros, que la situación económica del país no ha sido nunca mejor que ahora; puedo asegurar que el dominio político que el Gobierno tiene en estos momentos asegura poder proceder de la manera que se le ocurra, pero no estamos nosotros para amparar la injusticia de nadie, sino para asegurar la justicia de todos los argentinos. Por esa razón el Gobierno ha de proceder con justicia, con serena justicia, pero con indestructible decisión y rigor contra los que infrinjan la ley.
Yo no podría pedirle al pueblo el apoyo para otra cosa, pero para eso le pido y deseo el apoyo total y sincero del pueblo. Ese apoyo ha de ser para combatir a los malos argentinos y para combatir también a los malos peronistas y a muchos que se mueven entre nosotros disfrazados de peronistas. Para eso, especialmente, necesitamos el apoyo del pueblo, el apoyo desinteresado, el apoyo sincero, el apoyo que nos pueda llevar a una depuración de la República y a una depuración de nuestras propias fuerzas.
En este orden de cosas la ley debe ser inflexible: al honesto hay que defenderlo hasta morir; al deshonesto hay que meterlo en la cárcel cuanto antes. De la misma manera los comerciantes, los industriales honestos, serán apoyados por el Estado, pero los deshonestos irán como los otros deshonestos, a la cárcel cuanto antes.
Señores: aunque parezca ingenuo que yo haga el último llamado a los opositores, para que en vez de poner bombas se pongan a trabajar en favor de la República, a pesar de las bombas, a pesar de los rumores, si algún día demuestran que sirven para algo, si algún día demuestran que pueden trabajar en algo útil para la República, les vamos a perdonar todas las hechas.
Compañeros: yo deseo terminar estas palabras, un tanto deshilvanadas por las numerosas interrupciones, las bombas y las otras yerbas, haciendo una aclaración que cuadra a los sentimientos más puros y más profundos de mi corazón. Quizás en el fragor de la lucha haya dejado escapar alguna expresión de desaliento. Yo no soy de los hombres que se desalientan, a pesar de la legión de bienintencionados y de malintencionados que golpean permanentemente sobre mi espíritu y mi sistema nervioso. Yo nos soy de los hombres que se desalientan desfilando, como lo hacen entre una legión de aduladores y una legión de alcahuetes. Si eso pudiera desalentarme, si mediante eso pudiera algún día llegar a perder la fe inquebrantable que tengo en mi pueblo, habría dejado de ser JUAN PERON.
Por eso debo anunciarles a todos los compañeros, especialmente trabajadores, que para nuestro movimiento comienza una etapa nueva, una etapa que ha de ser de depuración, una etapa que ha de ser de energía terrible para los que sigan oponiéndose a nuestro trabajo. Si para terminar con los malos de adentro y con los malos de afuera, si para terminar con los deshonestos y con los malvados es menester que cargue ante la historia con el título de tirano, lo haré con mucho gusto.
Hasta ahora he empleado la persuasión; en adelante emplearé represión, y quiera Dios que las circunstancias no me lleven a tener que emplear las penas más terribles.
Es, compañeros, para esta nueva cruzada que los necesito a ustedes más que nunca.
Compañeros: como en las horas más críticas de nuestra lucha en 1945, pediré a todos los compañeros que, como entonces, estén activos y vigilantes; pediré a todos que vayan al trabajo confiados y decididos. Todos los problemas que puedan presentarse, se resuelven produciendo. A esos bandidos los vamos a derrotar produciendo, y a los canallas de afuera los vamos a vencer produciendo. Por eso, hoy como siempre la consigna de los trabajadores argentinos ha de ser: producir, producir, producir.
(La multitud prorrumpe en exclamaciones: ¡La vida por Perón! ¡La vida por Perón!).
Para terminar, compañeros, yo solamente les pido a ustedes que sigan actuando como lo viene haciendo hasta este momento. Les agradezco esta maravillosa concentración, que es la fuerza viva de nuestro movimiento, y les ruego que se retiren tranquilos, confiados en que yo he de saber hacer las cosas como las he sabido hacer hasta ahora, que esto lo he de remediar sin hesitaciones y sin nerviosidades, con frialdad, pero con una energía tremenda cuando sea necesario.
Regresen a sus casas pensando en que nos hemos decidido hace casi diez años por asegurar la felicidad de nuestro pueblo y la grandeza de la Nación. Piensen que a estos objetivos llegaremos a través de la independencia económica, de la justicia social y de la soberanía política.
Y cuando yo, para mantener enastadas cualquiera de esas banderas, los necesite a ustedes, los llamaré y les daré los medios para hacer triunfar nuestras ideas.
Finalmente, compañeros, al agradecerles nuevamente la prueba de solidaridad, quiero que lleven a sus casas, como un homenaje de un humilde ciudadano trabajador como ustedes, un abrazo muy fuerte que les doy sobre mi corazón.
JUAN DOMINGO PERÓN

miércoles, 14 de febrero de 2018

Hace 44 años Perón le hablaba a la juventud, en la Residencia de Olivos




Palabras del Presidente de la Nación,
Teniente General Juan D. Perón, pronuncúldas
durante L:z segunda reunión
con los dirigentes de la Juventud Peronista,
llevada a cabo en la residencia
Presidencial de Olivos.
14-2-74

Como se nos acaba el tiempo, prefiero hacer algunas reflexiones a los compañeros. Todas las revoluciones sin excepción, pasan siempre, como lo he repetido muchas veces, por cuatro etapas. La primera es, indudablemente, el adoctrinamiento y la preparación ideológica de esa revolución. La segunda etapa es la toma del poder; porque esto se realiza siempre desde el poder. La revolución que quiera ser profunda y trascendente, cualquiera sean las formas en que se la realice, tiene que ser preparada antes de la toma del poder, para realizarla desde el poder.
La tercera etapa, que denominaremos dogmática,es la reafirmación ideológica y el proceso doctrinario de realización.
La cuarta y última etapa de la revolución es su consolidación a través de una organización que dé permanencia y sustancia permanente a esa revolución, que no necesita ser permanente, como en la teoría trotskista. Ningúm pueblo vive en revoluciónn permanente.
Las revoluciones son etapas de transformación, pero ello no puede ser lo permanente.

EJEMPLOS HISTORICOS
Esto lo podemos ver en los ejemplos de la historia. En la Revolución Francesa, la etapa doctrinaria son los enciclopedistas y sus trabajos; la toma del poder, es el 14 de Brumarío. La etapa dogmática es el imperio, y la institucional. es la primera república.
Si lo quieren ver, en el otro bando, el comunista, pueden observar que el adoctrinamiento son Lenín, Marx, Engels y todos los que trabajaron en la preparación de esa revolución en el año 17, que es la toma del poder.
La etapa dogmática, es Sta1in; la etapa institucional, es Kruschev y las nuevas organizaciones que ahora ya han establecido el sistema. En consecuencia, en esa evolución pendular que es siempre lo social y lo político llegaron a la extrema izquierda y ahora vuelven al otro extremo para constituir un capitalismo de Estado.
Es decir. que este es un proceso natural dentro de las formas normales de la revolución. Algunos creen que la revolución es tomar el poder y ponerse a hacer "macanas".No.
Existe un proceso que fija una etapa histórica, en cualquier país que se decida a hacer esa revolución, y no tiene por qué ser cruenta; puede ser totalmente incruenta, siempre que remueva profundamente la comunidad que se desea transformar.

EL PRIMER INTENTO

Nosotros ya hemos estado durante muchos años luchando.
Hicimos un primer intento; tomamos el poder que es lo que nos posibilitó el adoctrinamiento del pueblo argentino, ya que dio lugar a que pudiéramos fijar una ideología.
Pero como la historia está hecha de acciones y reacciones, vino una reacción que nos desplazó. Tuvimos que luchar nuevamente para la toma del poder, para consolidar la segunda etapa revolucionaria.
Lo hemos conseguido de la forma en que debe conseguirse para que sea permanente y estable. Es decir, mediante la decisión del pueblo, que es la única que necesita el hombre que hace la revolución para realizarla incruentamente. Sin destruir, sino comenzando a construir en esa etapa dogmática que es la que estamos viviendo. Pero en esa etapa es necesario imponer el dogma; por eso se llama dogmática, dejando para después lo normal y permanente, que es la institucionalización, que debe venir como consecuencia de ella. A nosotros nos está pasando lo que ocurre en todas las revoluciones se ha venido luchando con una consigna, la consigna justicialista, que implica todo lo que nosotros venimos haciendo desde hace treinta años.

EL DESVIACIONISMO
Hemos tomado el poder; las masas son conscientes de lo que se está realizando. Pero qué ocurre: los dirigentes comienzan a tener dentro y fuera del dogma sus propias preferencias y luchan por ellas en vez de hacerlo por la ideología y la doctrina que dio razón de ser al movimiento revolucionario.
Esto no es nuevo. No se olviden de la revolución cultural china. Es en base de un proceso como este lo que nos está pasando a nosotros. El desviacionismo que se produjo en los primeros diez años, en la etapa dogmática, después de llegar al poder, llevó a 'la revolución cultural y a la limpieza que se hizo en China para tomar e1 camino que los condujera a la verdadera revolución que ellos ansiaban. Lo mismo ocurrió con la revolución francesa, que tuvo una etapa que duró cinco años. Ellos lo arreglaron con la guillotina.
Es también una manera de arreglarlo; pero las revoluciones pasan todas por estas etapas de intento de divisionismo, que obedecen más a los intereses personales de algunos dirigentes que a una verdadera desviación doctrinaria o ideológica.
Por eso la masa normalmente está en lo inicial y son los dirigentes los que trabajan en la deformación. El peligro está, precisamente, en que esa masa sea engañada, porque eso no puede ser aceptado en una revolución.

LA JUVENTUD ES EL FUTURO

Eso mismo nos está pasando a nosotros; no es nuevo ni debemos afligirnos por eso. Debemos adarar esta situación para que la decantación natural nos vaya llevando a la consolidación de un hecho real en la organización de la juventud

Lo más importante en toda revolución es precisamente la juventud. ¿Por qué? Porque es el futuro, y las revoluciones no se hacen para ahora, sino para el futuro. Nosotros seremos quizá los que trabajemos arduamente por conseguirla; pero los que van a gozar, disfrutar o sufrir son los que nos sigan a nosotros y a ustedes.
Ese proceso de transformación implica también un trasvasamíento generacional; es decir, para que las doctrinas no sufran y las ideologías no se frustren, es indispensable un proceso generacional, ordenado y armónico, que es lo que se pretende dar a la juventud con una capacitación. Porque de otra forma, ¿para qué habríamos hecho nosotros un esfuerzo de treinta años, si luego viniera una juventud incapacitada y destruyera todo lo que hemos hecho? ¿Qué interés podríamos tener nosotros en seguir trabajando, o en seguir sacrificando mucha gente y mucho tiempo a la realización de una tarea que ha de frustrarse en el futuro?
Es tan importante hacer la revolución como asegurarle el futuro a través de una generación nueva, que siga los mismos lineamientos, porque si no, se va zigzagueando en el aire hasta frustrarse. Es lo que en parte ha estado sucediendo en estos dieciocho años pasados, en que todos los gobiernos se han frustrado. Quizá todos llegaron con buenas intenciones, pero, "el camino que conduce al infierno se dice que está empedrado de buenas intenciones". No es suficiente la buena intención, sino que es necesario que sea acompañada por un permanente trabajo organizado.

REVOLUCION CULTURAL
Yo los he escuchado a ustedes y veo que tienen la más profunda razón. Estamos ahora en plena revolución cultural en lo que se refiere a la juventud y estamos aventando la mala semilla. Eso ha de ser previo a cualquier organización futura, es decir, sacar lo que no sea de nuestro Movimiento y organizarlo con los que pertenezcan a él. Porque no todos los que se ponen la camiseta peronista, son peronistas, ni todos los que gritan 'Viva Perón' son justicialistas, es decir, que piensan y sienten como piensa y siente el Movimiento.
Nuestra revolución tiene su razón de ser en una masa, y hay que interpretar, obedecer y servir a esa masa. Si eso no se realiza, no es Justicialismo. A esa masa se la debe servir con un proceso permanente, no a golpes ni con bombas. Eso no resuelve nada. Es la inteligencia, la comprensión, el trabajo consciente de todos los días lo que va conformando el ideal que sustentamos y que queremos lanzar hacia el futuro.
Si ponemos bombas, estamos destruyendo inútilmente. ¿Si nos matamos en la calle, qué vamos a solucionar?
Las revoluciones de masas deben ser tranquilas, en paz, construyendo y no destruyendo; es decir, amalgamando esas masas en un sentido y sentimiento que sea real y efectivo para asegurar el futuro, que es lo que nosotros queremos hacer ahora desde el gobierno. Tenemos el consenso público.
¿Cómo van a poder perturbarnos los que fuera del Movimiento están tratando de pelear y matar gente, o los que dentro de él están procurando también servir a esos en sus objetivos totalmente inconfesables? Esos hechos o esas excrecencias suceden en todas partes y en todas las revoluciones.
No creamos que es una cosa exclusivamente nuestra. Los hombres son así.Entonces, lo que debemos hacer es organizamos los que pensamos de una misma manera, los que tenemos los mismos objetivos, los que queremos servir a una comunidad organizada, los que queremos construir para el país y para el pueblo un futuro mejor. Si nos ponemos todos de acuerdo, verán ustedes como en poco tiempo la organización de la rama juvenil será un hecho.

ORGANIZAR NO ES JUNTAR GENTE
Nosotros tenemos un Consejo Superior del Movimiento Peronista. Es hacia allí donde hay que concurrir para organizarse.
De allí sale -diríamos así- lo que habrá que hacer para ir realizando una depuración, construir, además, una organización.
Pero una, que podrá estar dividida en cincuenta partes; porque si practica siempre la misma ideología y doctrina, estarán siempre unidas.
Ya he dicho varias veces que organizar no es juntar gente, como algunos creen. Organizar es aunar sentimientos.
De manera que antes de juntar a la gente hay que convencerse que sienten y piensan de la misma manera. De lo contrario,en cuanto se junten, saldrán a los síllazos. En cambio. si están más o menos en claro de que todos piensan y sienten de una misma manera, cuanto más discutan, probablemente más se aglutinen y cohesionen. Eso es lo que pienso que hay que hacer.
Existe un Consejo Superior del Movimiento Peronista en el que se cohesionan las ramas que forman nuestro gran movimiento: la política, la sindical y la juvenil. Las dos primeras ramas están ya organizadas, sobre todo para las funciones que deben realizar. Y si no, acuérdense de las elecciones.
El partido político no tiene otra finalidad que las elecciones. Pero están también organizadas las otras fuerzasque no son solamente políticas. Cuando hablamos de unacomunidad organizada, nos referimos a todas las organizaciones que gravitan en esa comunidad, ya sea con acción política, con acción social, con acción económica, con acción cultural,etcétera.
Eso es lo que nuestro Movimiento quiere. Cuando yo he hablado de una comunidad organizada, eS a ese tipo de comunidad que me he referido: que cuando haya que hacer un trabajo en común, las fuerzas que han de realizado estén organizadas, porque entonces representan la idea y el sentir general de esa masa que la compone.
Yo les agradezco muchísimo todas las iniciativas que ustedes han expresado, pero creo que, como decía uno de los compañeros, hay que empezar a organizarse sobre la raíz que da vida y vitalidad permanente a las organizaciones. que que es el Consejo Superior del Movimiento Peronista. Quien no esté contactado, por lo menos con él, es inútil que diga que es peronista. De manera que vamos a comenzar ya un trabajo más eficaz, comenzando a establecer los contactos indispensables con el Consejo Superior Peronista, que en muy poco tiempo ha de quedar totalmente constituido.

LA REPRESENTACION AUTENTICA

En consecuencia, a ese Consejo hay que concurrir con todas las inquietudes. Todas las organizaciones que sean realmente peronistas, deben dirigirse allí, porque es el Consejo quien va a decir como organizarse y va a ayudar a realizar esa tarea, porque en esto también se necesita una ayuda material.

Todo ello se está preparando y dentro de poco tiempo ha de estar en funcionamiento. El congreso del Movimiento ahora está en un cuarto intermedio estudiando y buscando la mejor gente para constituirse. Mientras tanto, a través de las distintas ramas que integran el movimiento, irán materializando la posibilidad de nombrar sus fehacientes representantes.
Recién entonces la organización comenzará a ser realmente necesaria, cuando los que estén constituyendo el Consejo sean los reales representantes de los que forman el Movimiento, tanto en lo político como en lo social y en la iuventud.
Por eso. a pesar de que seguiremos estas reuniones los días jueves. espero que las próximas sean ya para ir, más o menos, informando sobre como se realizará esa organización hacia el Conseio Superior. Esta entidad tomará las medidas para conectar todas las fuerzas peronistas que, con sus dirigentes, vayan concurriendo a ese Consejo Superior, contactandose en forma orgánica. que es lo que necesitamos. Estamos todavía inorgánicamente constituidos por pequeños grupos y por muchos que son dos veces " grupos " : grupo por su formación y "grupo" por su pensamiento.
Todo esto lo tenemos que ir realizando sobre la marcha.
El Consejo Superior va tiene las instrucciones necesarias para ir conectando a todos los compañeros que concurran. ya sean del interior de la República como de la Capital Federal o del gran Buenos Aires. Es decir después de saber quién es quién empezamos a juntarnos y organizarnos para poder sumar voluntades de una misma especie.
En este sentido yo les pido que comiencen ahora ese trabajo. Todas las agrupaciones peronistas, cualquiera sea su signo, deben conectarse oficialmente al Consejo Superior Peronista y este tendrá la responsabilidad de decirles si o no, porque las dos cosas podrá decir.
Desgraciadamente, mi oficio no me da mucho tiempo y me tiene siempre a los saltos. Quiero agradecerles que hayan venido hasta aquí. Si ustedes desean pueden quedarse en este local para conversar entre ustedes en la forma que deseen. Siempre es bueno cambiar opiniones y charlar un poco sobre estas cosas; eso suele ser muy conveniente. Para eso, queda esto a disposición de ustedes, mientras yo me voy a otra tarea que me está esperando. 

lunes, 29 de mayo de 2017

Se cumplen 50 años de esta carta de Perón a Abelardo Ramos





Carta de Juan Domingo Perón a Jorge Abelardo Ramos 29 de mayo de 1967
Escrito por Juan Domingo Perón.
Madrid, lunes 29 de mayo de 1967
Estimado amigo:
A mi regreso de un viaje de "manzanillización" a Sevilla, me encuentro con su carta y los ejemplares N° 3 y 4 de la revista "Izquierda Nacional" que tuvo usted la amabilidad de enviarme. Le agradezco su recuerdo: he leído con todo interés el material, sin desperdicio, de su contenido que comparto en un todo porque la verdad habla sin artificios. Una izquierda nacional, en la que orgullosamente me cuento, que sale a la palestra con verdades como puños sin preocuparse de que, en nuestros días, lo más peligroso suele ser decir la verdad. Llega poco a poco el día en que todos comenzamos a "hablar un mismo idioma" como iniciación de una unidad y solidaridad que está ya tardando en llegar y que será la única manera de encarar una liberación impostergable.
"La segunda revolución libertadora", excelente artículo de una verdad aterradora. La tan mentada "Revolución Argentina" es efectivamente la "segunda revolución libertadora" aunque sus consecuencias serán provechosas para nuestro pueblo. No sé si nosotros habremos sido demasiado buenos pero, los que nos han sucedido han sido tan malos que, en último análisis, venimos resultando óptimos. Estos nuevos "salvadores de la Patria" no harán sino confirmar el viejo refrán castellano: "detrás de mí vendrán los que grande me harán", lástima grande que sea el Pueblo inocente el que ha de pagar las consecuencias. Desde la distancia y con la información que poseo puedo apreciar que desde el 28 de junio (*) hasta el relevo de los primeros ministros, la dictadura militar se ha debatido en una lucha sorda dentro de su "gobierno" entre los grupos interesados en copar el poder "detrás del trono" en la que han intervenido desde los grupos nacionalistas clericales hasta los de los gorilas contumaces pasando como ustedes dicen por los sectores de una versión inorgánica de los intereses de la burguesía nacional y las exigencias de la oligarquía vacuna. Mientras ello sucedía, la acción monopolista foránea y sus "cipayos"vernáculos, se encargaban de crear en el país un estado económico que obligara a la dictadura a caer en sus manos. El nombramiento de Krieger Vasena, conocido agente de los monopolios, demuestra que esos son los intereses que han vencido. Sus declaraciones iniciales y su acción ulterior están demostrando que no puede quedar lugar a dudas.
La campaña de intimidación, minuciosamente planeada y aplicada a continuación del fracaso del Plan de Lucha de la CGT, con la intención de paralizar toda acción de la resistencia popular nos demuestra que estamos frente al enemigo más peligroso que hemos enfrentado desde 1955: a la fuerza que esgrimen los militares que usurparon el poder, se agrega la habilidad de los grupos que sirven a los monopolios y la incapacidad y deshonestidad de muchos dirigentes sindicales que no sé si son tan incapaces como deshonestos. Esto nos debe hacer pensar en la necesidad imprescindible de reaccionar rápidamente hacia la unidad y solidaridad de todas las fuerzas populares. Ya no se trata de defender sindicatos, ni los intereses parciales, sino de la existencia misma de toda nuestra organización de la clase trabajadora argentina. Dentro de ello no cabe ya el egoísmo sindical de cada Comisión Directiva sino de articular una lucha de conjunto con disciplina y unidad de acción, porque a la unidad de nuestros enemigos no podemos sino oponerle nuestra propia unidad. A la oligarquía vacuna, a los intereses agroexportadores y la burguesía industrial, decididas a arruinar al proletariado argentino con la ayuda de las Fuerzas Armadas convertidas en "cipayos" del imperialismo, se les ha de oponer la decidida resolución del Pueblo que, dispuesto a todo, ha de oponer a la intimidación hechos fehacientes en los que demuestra que en la destrucción del pueblo estará implícita la destrucción de los demás y que si la clase trabajadora se hunde, se hundirán también las fuerzas que la condenan. Ello impone primero la unidad y solidaridad en nuestras fuerzas, segundo la purificación en su horizonte dirigente y tercero una planificación en la que vaya, desde la contraintimidación hasta la realización de medidas que no dejen lugar a dudas sobre la decisión de los trabajadores de llegar a los extremos que sea preciso llegar. Muchas veces he repetido a los peronistas que los pueblos que no quieren luchar por su liberación, merecen la esclavitud y nunca ha sido ese consejo más apropiado que en las actuales circunstancia. Pero, esta lucha ha de ser inteligente: no se trata de oponer la fuerza al poder militar sino la habilidad. Según rige en los principios de la conducción, no se puede empeñar una batalla contra un enemigo más fuerte, pero sí se puede diluir la lucha en miles de pequeños combates donde uno se asegura el éxito y que sumados representan otra batalla librada en una lucha de guerrillas que no sólo da exitos parciales sino que termina por desgastar las fuerzas adversarias. No es posible exponer al ciudadano inerme frente a la fuerza armada, pero sí es posible que este ciudadano, usando sus recursos, pueda producir un mal mayor en contra del enemigo que pretende batir, en este caso la dictadura militar, pegando donde duele, y cuando duele, allí donde la fuerza esté, nada, pero donde no esté la fuerza, todo. Cuando la reacción y las fuerzas que la sirven se percaten de que pueden perderlo todo, lo pensarán muy bien. Sobre el asunto de mi conferencia reservada del 11 de noviembre de 1953 que aparece publicada en el N° 3 de "Izquierda Nacional" es absolutamente real. Nuestra política internacional estaba orientada hacia la integración geopolítica y hacia una integración histórica. La primera con los siguientes objetivos: suprimir los límites para un mejor aprovechamiento económico y técnico de América Latina; para formar luego un núcleo de países en condiciones de tratar sin desventajas con las grandes potencias (EEUU y Rusia); para impedir que nos siguieran dividiendo en provecho de esos intereses; para elevar el "standard" de vida de nuestros habitantes y para echar las bases de los futuros Estados Unidos de Sudamérica. La integración histórica en un "Tercer Mundo" para consolidar nuestras liberaciones por una unidad y solidaridad continental latinoamericana. Cuando se firmó el tratado de Santiago de Chile, parecía que todos nuestros países lo firmarían y así lo hicieron en su mayoría, hasta que intervinieron fuerzas extracontinentales y "metieron el palo en la rueda" a través de la acción de Brasil y de Perú. Los norteamericanos formaron luego, por manos cipayas, la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, con la finalidad de enterrar nuestro intento de integración, lo mismo que hizo Inglaterra cuando se formó la Comunidad Económico Europea. Ahora son los yanquis los que en Punta del Este propugnan la integración, pero esta vez se trata de una "integración sometida", es decir, un estatuto colonial, bajo la presión y al servicio de nuestros "hermanos del Norte". Es que la ALALC estaba destinada al mismo fracaso de la Comunidad Europea de Libre Comercio, creada por Inglaterra bajo la dirección norteamericana, que acaba de derrumbarse ante las efectividades económicas del Mercado Común Europeo hasta el extremo de que Inglaterra y sus seis acompañantes, mendigan ahora el permiso para ser admitidos en la Comunidad Económica Europea. En 1953, pese al cipayismo dominante, estuvimos a un paso de realizarlo. Desde entonces hasta ahora, se ha perdido terreno. Espero que la juventud sudamericana tomará nuestro "testimonio" y lo llevará a su destino. Si no es así, pasarán muy malos ratos. Con referencia al momento actual argentino, todo parece articularse alrededor de la situación económica y sus consecuencias sociales. El plan Krieger Vasena se evidencia cada día más como un gran camelo nacional. Los inevitables intereses creados y el temor de la gente impide que ese plan sea desenmascarado lisa y llanamente, pero por sobre todo el temor que parece haberse apoderado de importantes sectores de opinión independiente, un temor sutil e invisible que, en último análisis, no hace más que reflejar la presencia de un formidable aparato de represión que no se muestra desembozadamente pero que realmente existe y actúa en las formas más imprevisibles.
La toma del poder por un sector del mismo sistema -en este caso las fuerzas armadas- al margen del Pueblo en la actualidad cuesta mucha plata. En el pasado, el cambio más o menos violento del poder no alteraba esencialmente el ritmo económico, pero hoy las cosas son muy distintas, máxime si ese golpe, como se ve cada día, se realiza contra el Pueblo. Eso es precisamente lo que estos ingenuos "dictadores de bolsillo" no alcanzan a comprender y ese afán en soluciones que no serán tales mientras tal estado de cosas siga imperando. De afuera no viene ni vendrá ni un cobre. El famoso crédito "stand by" por 400 millones de dólares, está destinado pura y exclusivamente para equilibrar, en caso necesario, la balanza de pagos desfavorable, es decir, son dólares para pagar a los acreedores extranjeros, para que estos no dejen de cobrar, pero no significan ni un centavo de inversión productiva para el país. Esto que es elemental, no sólo no se dice sino que, por el contrario, tal operación aparece publicitada como un éxito financiero del gobierno. Es que todo es así: pura simulación, pero si la simulación puede engañar a los tontos, que son muchos, en cambio no arrima soluciones que es precisamente lo que se necesita. Frente a lo que se avecina indefectiblemente en los próximos meses, con poco que supiéramos hacer nosotros y, si es posible, el resto de las fuerzas ciudadanas que hayan cedido al temor por la intimidación gorila, todo se pondría en excelentes condiciones. Me temo sin embargo, la indecisión que ya se manifiesta en los sectores políticos de radicales, que se reducen, como siempre, a lanzar manifiestos intrascendentes e inoperantes o los sectores del socialismo cipayo, lleno de simulaciones inconfesables. La unión de toda la ciudadanía formando un frente civilista que supiera oponerse al frente militar oligárquico tendría posibilidades insospechables. Ya el 17 de octubre de 1945 demostramos claramente que, si el poder militar es fuerte, es en cambio muy frágil frente a la resistencia inteligente de un Pueblo decidido a proceder con la misma inteligencia, mediante un poder que permanece oculto pero al que todos temen. Nuestro problema sigue siendo el mismo: una conducción capacitada. Yo he designado para la conducción táctica al compañero Mayor Don Bernardo Alberte. Es como yo, un político aficionado pero un conductor profesional que domina la teoría, la técnica y la práctica de la conducción. Era uno de los hombres de reserva que tenía el Peronismo y se lo ha empleado por lo crítico de la situación actual. Yo lo conozco profundamente y sé que posee valores efectivos. Si todos le "ponen el hombro", estoy absolutamente persuadido de su éxito. El Peronismo me ha pedido siempre que nombre un jefe que sea tal y que me represente: lo he hecho con él. Espero que todos le obedezcan y le ayuden. Le ruego haga llegar mis más afectuosos saludos a los amigos del Partido Socialista de la Izquierda Nacional, con mis mejores deseos por el éxito futuro.
Un gran abrazo.
Juan Domingo Perón