jueves, 29 de mayo de 2014

No olvido mis deberes de mujer argentina. (27 de febrero de 1947)



No se podía ser la mujer del presidente de los argentinos dejando de ser la mujer del Primer Mandatario argentino.
No se podía llegar al encumbrado e inútil sitial de esposa del General Perón olvidando el puesto - de tesón y de lucha - de esposa del antiguo coronel Perón, el defensor de los descamisados.
Me lo hubieran permitido el protocolo, las costumbres del país , la línea del menor esfuerzo, la inercia, la vanidad, la satisfacción, el prurito de ignorar estando arriba aquello que esta abajo, fuera de la pupila. Nadie me hubiera recriminado ser solamente la esposa del general Perón, confundiendo mis deberes de sociabilidad con mis deberes sociales. Pero me lo hubiese impedido el corazón

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